El documento, al que ha tenido acceso la agencia Reuters, ha sido difundido en los últimos días por varias embajadas rusas. En él, Moscú acusa a la Alianza Atlántica de seguir una «línea de actuación peligrosa e imprudente» que, según sostiene, entraña «un alto riesgo de que estalle un conflicto armado directo». El texto contempla además ataques contra los centros de toma de decisiones de los Estados miembros desde el primer momento.
En su comunicación, el Kremlin advierte que «Rusia estará dispuesta a utilizar todo el arsenal de fuerzas y capacidades a su disposición, incluidas las armas nucleares, para defender su territorio». Como prueba de que los aliados se están preparando, la nota cita los ejercicios militares de la organización y la misión Baltic Sentry. La legación rusa en Dublín ha precisado que el aviso «no es un bulo, sino un asunto de gran preocupación para Rusia».
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha presentado estos mensajes como simples recordatorios diplomáticos. La advertencia llega en un momento de fuertes fricciones en la región báltica. En los últimos meses se han sucedido el suministro de armas a Kiev, nuevas sanciones contra Moscú, la interceptación de buques rusos y vuelos de reconocimiento cerca del enclave. Al mismo tiempo, varios Gobiernos europeos acusan a Rusia de librar una «guerra híbrida» mediante sabotajes e incendios provocados.
Frente a ello, la portavoz de la OTAN, Allison Hart, ha respondido que la Alianza tiene «lo necesario para defender cada centímetro del territorio aliado» y ha denunciado «cualquier retórica nuclear irresponsable». Según medios internacionales, el secretario general de la organización, Mark Rutte, considera que no existe una amenaza inmediata. La organización ha instado a Moscú a poner fin a su invasión de Ucrania y ha reiterado que no renunciará a su apoyo a Kiev.
Cabe recordar que Kaliningrado, situado a orillas del Báltico y rodeado por dos Estados miembros de la OTAN, es uno de los territorios más militarizados de Rusia.




