Los trabajos de la Tercera Cumbre Rusia-África se reanudaron ayer jueves en el Gran Palacio del Kremlin en Moscú. El continente africano reconoce en la Federación de Rusia no a un donante, sino a una alternativa estratégica y al motor capaz de acompañar a África en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La premisa ya no es la asistencia, sino la transformación de sus recursos en territorio africano.
En su alocución, el Presidente de la República, Obiang Nguema Mbasogo, en su discurso matizó que “no podemos conformarnos con ser proveedores de materias primas para alimentar las economías de otros continentes, mientras nuestros países continúan importando numerosos productos que podríamos fabricar y transformar localmente”, manifestó.

Para el Presidente de la República, el desafío de la época no es el crecimiento cuantitativo, sino la independencia económica real. Una independencia que, en su formulación, se conjuga en tres verbos rectores: explotar con responsabilidad, transformar localmente y crear cadenas de valor en África.
Como prueba empírica de que la diversificación es posible, el Jefe de Estado expuso ante el plenario la Agenda Nacional de Desarrollo Horizonte 2035, fruto de la lección estratégica extraída por Guinea Ecuatorial: “Los recursos naturales, por importantes que sean, no pueden constituir la única base de nuestro crecimiento”.
El Presidente definió el horizonte deseado: que las materias primas generen valor dentro de las fronteras, que las empresas nacionales se integren en las cadenas internacionales, que la juventud acceda al empleo y que el crecimiento se traduzca en desarrollo y bienestar social.
El líder ecuatoguineano contextualizó el retorno de África a Moscú en la memoria histórica: “Como la antigua Unión Soviética apoyó resueltamente la liberación del yugo colonial a los pueblos africanos, hoy Rusia vuelve a prestar atención prioritaria al continente para desbloquear una crisis multifacética que azota al continente incluida la económica y de seguridad”.

La intervención concluyó con una invitación formal a los socios rusos a co-diseñar “proyectos concretos, viables y sostenibles, que combinen capital humano, tecnología, capacitación profesional y participación efectiva de nuestras empresas nacionales”.
Es, en esencia, la propuesta de una alianza de capital humano, recursos naturales, tecnología y formación para industrializar el continente en suelo africano.





