El proyecto, cuya entrega oficial al Estado ecuatoguineano está prevista para el 31 de marzo de 2026, continúa siendo una de las obras de mayor relevancia en la ciudad de Malabo. Sin embargo, algunos trabajadores han señalado que los pagos mensuales no siempre se realizan según lo estipulado, lo que ha motivado su reclamo.
En declaraciones a Ahora EG, Pablo Migo Michá Nzang, empleado de la empresa desde hace dos años, ha detallado las condiciones que han llevado al personal al límite de su paciencia; entre otras cosas, que los salarios deberían abonarse entre los días 6 y 7 de cada mes, pero una vez más, a fecha 11 de febrero, el ingreso de enero aún no se había realizado. «Nuestra decisión de suspender temporalmente el trabajo no se debe únicamente a este retraso, sino a que esta situación se repite mes tras mes; los operarios cumplen jornadas de doce horas diarias (de 07:00 a 19:00), con un calendario de pagos que teóricamente debería cumplirse entre los días 6 y 7 de cada mes», ha indicado.
No obstante, en declaraciones a Ahora EG tras conocerse la suspensión de labores, el ingeniero coordinador de la empresa ha explicado que el motivo de este retraso excepcional hasta el día 11 se debe a trámites administrativos para implementar un nuevo sistema de pago directo a través del banco, y que normalmente los pagos se realizan entre los días 6 y 9 de cada mes. «Este trámite nos ha molestado un poquito y por eso hemos cancelado esto, porque entendemos que son padres de familia y como hay trabajo intenso en esos momentos para tener la obra, entendemos sus frustraciones», ha señalado, añadiendo que el problema se resolvería al día siguiente, es decir, mañana jueves 12 de febrero, para que los trabajadores puedan cobrar mientras se completan los trámites bancarios.
En esta misma línea, la plantilla también manifiesta su malestar por lo que consideran una desigualdad de trato basada en la nacionalidad. Según el testimonio de los afectados, existe una brecha marcada entre los beneficios del personal local y el expatriado que va más allá de la demora financiera.
«Aquí hay dos sesiones: los blancos y nosotros los negros. Los blancos cobran puntualmente a finales de mes, entre los días 28 y 30, mientras que a los ecuatoguineanos nos llevan hasta los días 12 o más tarde», ha denunciado Nzang, subrayando que mientras los técnicos extranjeros gozan de plenos derechos, el trabajador nacional se siente desprotegido. «Pedimos una explicación. No hemos trabajado hoy y mañana tampoco lo haremos hasta que se regularice el pago».
Sin embargo, la empresa ha rechazado categóricamente estas acusaciones. Según el ingeniero coordinador, los empleados extranjeros «normalmente no tienen salario aquí. Ellos reciben su salario donde viven. Aquí solamente reciben dinero para comida, porque no tienen familia aquí. No es cierto que cobren el día 28. Ellos no cobran todos los meses aquí», ha explicado, precisando que el personal expatriado trabaja bajo un esquema laboral diferente en el que pueden acumular tiempo y tomar vacaciones prolongadas en sus países de origen.
Aunque un gran número del personal ha secundado la suspensión, algunos operarios han continuado desempeñando sus funciones con normalidad, un acto que han calificado de «traición», aquellos que han secundado la paralización. La dirección ha confirmado que tras mantener conversaciones con los representantes de los trabajadores, muchos empleados se han reincorporado y se espera que la situación se normalice completamente una vez realizado el pago pendiente.









