El encuentro, que se ha desarrollado en el Royal Palm de Sampaka, se ha estructurado en torno a una serie de intervenciones que, lejos de limitarse a exposiciones teóricas, han buscado conectar con la realidad social, económica y familiar de Guinea Ecuatorial. Bajo el lema “Colaboración, no competición”, los ponentes han coincidido en que el problema no radica en la igualdad de género en sí misma, sino en la interpretación que se ha hecho de ella en la sociedad.
En primer lugar, la intervención de apertura ha estado a cargo de Estela Gaudencia Nchama Ondo, fundadora de Líap, quien ha puesto sobre la mesa una reflexión de fondo sobre el significado de ser mujer en la actualidad. Desde una perspectiva humana y social, ha insistido en que la mujer no puede reducirse a su dimensión biológica, sino que representa identidad, dignidad, fuerza y capacidad de transformación.

Asimismo, Nchama Ondo ha destacado que la iniciativa Líap ha surgido como un espacio de acompañamiento, formación e inspiración para la juventud, con el objetivo de fomentar valores, mentoría y desarrollo personal. En este sentido, ha alertado sobre la mala interpretación de la igualdad de género, señalando que, en muchos casos, se ha traducido en competencia, confrontación y tensiones en el seno de las familias, en lugar de promover cooperación y entendimiento.

Por otro lado, uno de los ejes más relevantes del debate ha sido el concepto de “techo de cristal”, abordado en la ponencia de José María Nchaso Ikaka. Lejos de limitarse a una definición teórica, ha explicado este fenómeno como una barrera invisible que condiciona las oportunidades de las mujeres en su desarrollo profesional, incluso cuando cuentan con formación y capacidades suficientes.
En esta misma línea, Nchaso Ikaka ha señalado que existen mujeres que han logrado romper ese techo gracias a su esfuerzo, constancia y visión, convirtiéndose en referentes para otras. Desde su análisis, ha subrayado que este avance no debe entenderse como un logro individual aislado, sino como un proceso que se fortalece cuando se apoya en redes de colaboración. Además, ha insistido en que el liderazgo femenino debe ir acompañado de responsabilidad personal, formación continua y la capacidad de integrar a otras personas en el proceso de crecimiento.

De igual forma, Julia Okenve ha centrado su intervención en la importancia de la colaboración entre mujeres. Según ha explicado, el progreso no se construye desde el aislamiento, sino desde la creación de vínculos sólidos, redes de apoyo y espacios donde las mujeres puedan compartir experiencias, conocimientos y oportunidades.
En consecuencia, Okenve ha enfatizado que la cooperación entre mujeres no solo fortalece el desarrollo individual, sino que también genera un impacto colectivo positivo, contribuyendo a romper barreras sociales y culturales que históricamente han limitado su participación en determinados ámbitos.

Por su parte, Axana Botey Momobela ha centrado su intervención en el concepto de éxito entendido desde la realización personal, defendiendo que “haber logrado lo que uno se propone hacer es, en sí mismo, el verdadero éxito”. Durante su exposición, ha puesto especial énfasis en el peso de los estereotipos sociales que históricamente han condicionado el papel de la mujer, subrayando que cada mujer tiene la capacidad y la responsabilidad de decidir si permanecer en los espacios que la sociedad le impone o construir su propio camino.
Además, Botey Momobela ha animado a las asistentes a no aceptar de manera pasiva los límites marcados por el entorno, invitándolas a cuestionar las ideas preconcebidas y a romper con esas “jaulas invisibles” que frenan el desarrollo personal y profesional. En este sentido, ha insistido en la importancia de definir un propósito de vida claro como motor para avanzar con determinación, tomar decisiones conscientes y alcanzar metas propias, más allá de las expectativas externas.
Durante el espacio de preguntas y debate, han participado todos los panelistas, entre ellos José María Nchaso Ikaka, Julia Okenve, Juan José Ekuna, Verónica Menvola MBA y Axana Botey Momobela, quienes han abordado el concepto de colaboración frente a la competencia.
En este bloque, se ha profundizado en la idea de que la percepción de rivalidad entre hombres y mujeres no siempre responde a la realidad, sino a construcciones sociales arraigadas en la educación y en las dinámicas familiares. En este sentido, los ponentes han coincidido en que muchas de las tensiones que se generan en la sociedad tienen su origen en la falta de comunicación, en la ausencia de acuerdos y en la interpretación errónea de la igualdad como una lucha de poder.
A lo largo del debate, también se ha destacado que la familia es el núcleo fundamental donde deben iniciarse los cambios, ya que es allí donde se transmiten los valores de respeto, diálogo y cooperación. Del mismo modo, se ha señalado que la realidad de muchas familias, marcada por dificultades económicas y estructuras inestables, influye directamente en la forma en que se construyen las relaciones de género.
En este contexto, los panelistas han coincidido en que la colaboración no solo es deseable, sino necesaria para el desarrollo social y profesional. Por ello, se ha insistido en que trabajar juntos, integrando diferentes puntos de vista, permite alcanzar mejores resultados que la competencia individual, siempre que esta última no derive en rivalidad destructiva.
Finalmente, también se ha reflexionado sobre cómo pequeñas situaciones cotidianas pueden derivar en conflictos mayores si no se gestionan adecuadamente, afectando tanto a las relaciones de pareja como a los entornos laborales. Así, la importancia del diálogo, el respeto mutuo y la capacidad de llegar a acuerdos se han consolidado como elementos clave reiterados a lo largo de toda la jornada.
En conjunto, “Más que una Hembra” se ha consolidado como un espacio de reflexión profunda sobre el papel de la mujer y la necesidad de avanzar hacia una sociedad basada en la colaboración, el respeto y el entendimiento mutuo. De este modo, la iniciativa Líap, liderada por Estela Gaudencia Nchama Ondo, se ha perfilado como una plataforma orientada a la transformación social y al fortalecimiento del tejido humano, con especial atención a la juventud.









