De acuerdo con los hechos expuestos durante la vista, una noche de sábado la víctima y el acusado se encontraban en las inmediaciones de una discoteca cuando se produjo una reyerta con un grupo de personas. En medio del altercado, Ricardo Elo Ondo Okomo habría tomado una botella de vidrio y la rompió con la supuesta intención de defenderse de quienes consideraba sus agresores. Sin embargo, durante uno de los movimientos realizados en el enfrentamiento, la botella impactó en el cuello de Bonifacio Esangui, causándole heridas mortales. La víctima falleció poco después en el hospital.
Durante su declaración ante el tribunal, el procesado, de 27 años, reconoció los hechos y relató con visible emoción las circunstancias que rodearon el suceso. Explicó que inicialmente no tenía previsto acudir a la discoteca porque participaba en una celebración familiar, aunque finalmente decidió salir pese a las recomendaciones de sus allegados para que permaneciera en casa.
Según su versión, el conflicto comenzó después de pisar accidentalmente la pierna de otro joven, incidente que derivó en una discusión que fue aumentando de intensidad hasta desembocar en una pelea. El acusado aseguró que, al sentirse rodeado y amenazado por varias personas, tomó una botella para defenderse. Añadió que, cuando intentó realizar un movimiento defensivo contra uno de los presuntos agresores, Bonifacio Esangui se interpuso inesperadamente y resultó alcanzado por la botella rota.
Asimismo, sostuvo que trasladó personalmente a su amigo al hospital para que recibiera asistencia médica y que posteriormente se puso a disposición de los agentes de las fuerzas de seguridad presentes en el centro sanitario.
La Fiscalía considera acreditada la responsabilidad penal del procesado. Aunque reconoce que no existió una intención directa de causar la muerte, sostiene que sí hubo voluntad de causar daño mediante el uso de un objeto potencialmente letal. Por ello, el Ministerio Público ha rebajado su petición inicial de 14 años de prisión y solicita ahora una condena de 10 años y un día de cárcel, una multa de 25.000 francos CFA, más de siete millones de francos CFA en concepto de responsabilidad civil, una indemnización adicional de cinco millones y el reembolso íntegro de los gastos de sepelio.
La defensa, por su parte, sostiene que los hechos se produjeron de manera accidental en el contexto de una reyerta y destaca la colaboración mostrada por el acusado desde el primer momento, así como su entrega voluntaria a las autoridades. En consecuencia, solicita que se tenga en cuenta el tiempo ya cumplido en prisión preventiva y plantea su absolución.
En la misma jornada también ha sido examinado un presunto caso de estafa por el que son procesados Segismundo Ondo Esono Mifumu, funcionario de 33 años, y su primo Cándido Nill Ondo, actualmente residente en el extranjero y considerado de ignorado paradero.
La acusación sostiene que ambos habrían obtenido importantes sumas de dinero mediante supuestas gestiones relacionadas con la tramitación de visados, la adquisición de piezas de vehículos procedentes de Austria, préstamos particulares y la venta de una vivienda sin autorización de su propietario. Las cantidades reclamadas superan los 54 millones de francos CFA y afectan presuntamente a cuatro personas.
Por estos hechos, el Ministerio Público solicita provisionalmente una condena de 16 años y ocho meses de prisión, además de multas, indemnizaciones y la devolución de las cantidades reclamadas. La defensa rechaza las acusaciones y solicita la absolución de los procesados.







