Emprender después de terminar la universidad es uno de los desafíos a los que se enfrentan muchos jóvenes. Bruno Marcial Bueneque Oma, Purita Nchama Owono Nzang, Jesús Felipe Esono Mansogo Mbang y Angelina Verónica Mofuman Mitogo Afang, egresados en Agronomía de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE) han decidido afrontar este reto apostando por la agricultura. Con el propósito de llevar a la práctica lo aprendido en las aulas, han unido sus fuerzas para poner en marcha una finca agrícola en Sera, Malabo.
Los egresados han optado por crear su propia actividad productiva, asumir los riesgos de emprender y abrirse camino en un sector que conocen.
Inicio del proyecto agrícola
La idea de crear la finca, surgió a partir de una coincidencia laboral que permitió a los cuatro jóvenes descubrir que compartían un mismo interés: continuar trabajando en el ámbito agrícola y desarrollar algo propio.
“El proyecto surge a raíz de una coincidencia que tuvimos el año pasado trabajando en una empresa. Uno de nosotros estaba llegando y los demás estaban saliendo. Los cuatro decidimos unir fuerzas y continuar trabajando en lo que nos gusta hacer. Somos cuatro jóvenes: dos ingenieros agrónomos y dos ingenieras agrónomas, todos formados en la UNGE”, han explicado.
Aunque la iniciativa todavía tiene pocos meses de recorrido, los ingenieros agrónomos aseguran que trabajan para consolidarla.
“Estamos trabajando para intentar hacer las cosas bien”, han señalado, conscientes de que iniciar un negocio agrícola requiere tiempo, organización y recursos.

De las aulas al campo
Para estos cuatro profesionales después de finalizar sus estudios, decidieron trasladar al campo lo aprendido durante su formación académica.
“La mejor forma de poner en práctica todos los conocimientos que se nos transmitieron es ir al campo y poner en funcionamiento dichos conceptos. Queríamos poner en marcha todo lo aprendido. Obviamente, algunos fuimos depositando expedientes en diferentes entidades tras nuestra formación, pero sin dejar de ir al campo, que es lo que nos gusta”, han destacado, mostrando de esta manera que la finca se ha convertido en un espacio donde la teoría universitaria se lleva a la práctica.
La financiación, el principal obstáculo
Pese a la motivación y los conocimientos técnicos con los que cuentan, los jóvenes reconocen que la falta de financiación constituye una de las principales dificultades para desarrollar el proyecto.
Según han explicado, disponen de objetivos que desean alcanzar, pero la escasez de recursos económicos limita estos objetivos.
“Una de las principales dificultades es la falta de financiación. Tenemos ideados unos objetivos que, sin recursos financieros, es un poco difícil alcanzar. Esa es la principal dificultad”, han manifestado.
El tomate, producto estrella de la finca
La producción de la finca incluye varios cultivos destinados al mercado local. Entre ellos destaca el tomate, que, según los jóvenes, es el producto que registra una mayor demanda entre sus clientes.
“El que más demanda tiene es el tomate; es el producto estrella que tenemos en nuestra finca. Aparte de eso, también tenemos papaya cultivada de forma ecológica y berenjena común, la violeta. Atendiendo a los recursos que tengamos, queremos ampliar más cultivos para satisfacer a la gente” han explicado.

Producen y venden
Además de cultivar, los cuatro emprendedores se encargan de comercializar sus propios productos. Al no disponer de recursos suficientes para delegar esta tarea, han optado por establecer contacto directo con los vendedores y las vendedoras que operan en los mercados.
“Nosotros mismos somos los encargados de vender nuestro propio producto. Aparte de producirlo, nos ponemos en contacto con las vendedoras y los vendedores que existen en el mercado. Es algo directo, sin intermediación”, han precisado.

Los cuatro jóvenes aprovechan su experiencia para lanzar un mensaje a la población y mostrar que su iniciativa no es una actividad improvisada, sino un proyecto impulsado por profesionales con formación específica en Agronomía.
“Decir a la población que somos un grupo de jóvenes no aficionados, sino profesionales, que llevamos trabajando durante mucho tiempo”, han afirmado.
Asimismo, han manifestado su disposición a recibir el apoyo de personas e instituciones interesadas en contribuir en esta iniciativa.




