Los hechos se remontan al 13 de octubre de 2024, cuando el adolescente habría salido de su domicilio acompañado de su padre, Carlos Fogue, y de su tío, Abduram Usman, con destino a la playa de Sipopo, alrededor de las 17:00 horas. Desde aquella jornada no se ha vuelto a conocer su paradero.
Durante el interrogatorio, el padre reconoció haber acudido a la playa en compañía de sus familiares, pero aseguró desconocer las circunstancias en las que se produjo la desaparición de su hijo.
Uno de los testimonios presentados durante la vista fue el de la hermana del menor, quien declaró que, dos días después de su desaparición, recibió una llamada telefónica procedente de Camerún. Según su relato, reconoció la voz de su hermano durante la comunicación, antes de escuchar a un hombre que se identificó como hermano mayor de su padre. Este testimonio constituye uno de los elementos expuestos durante el proceso judicial.

Concluidas las fases de interrogatorio y práctica de pruebas, el Ministerio Fiscal, representado por la fiscal Susana Obono, elevó a definitivas sus conclusiones provisionales y solicitó para cada uno de los acusados diez años de prisión mayor, además de una multa superior a diez millones de francos CFA. Asimismo, reclamó el pago de cinco millones de francos CFA a la madre del menor en concepto de indemnización por daños y perjuicios.
Por su parte, la defensa de ambos procesados pidió su libre absolución al considerar que no existen pruebas de cargo suficientes para sustentar la acusación.
La causa, recogida en el Sumario número 33/2024, quedó vista para sentencia, una vez finalizadas las intervenciones de las partes.





