Según el portavoz del ejército nigeriano, Haruna Sani, dos bebés murieron por agotamiento tras soportar las duras condiciones del cautiverio y el difícil recorrido por las montañas de Mandara, donde se desarrolló la operación de rescate.
La intervención permitió la liberación de 360 personas, entre ellas numerosos niños, que habían sido secuestradas en distintas comunidades del estado de Borno. Los supervivientes fueron trasladados a zonas seguras para recibir atención médica y asistencia humanitaria.
Las montañas de Mandara constituyen uno de los principales refugios de Boko Haram en el noreste de Nigeria, una región que desde hace más de una década sufre la violencia de grupos armados yihadistas. Entre ellos destaca también el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP), una facción escindida de Boko Haram afiliada al grupo Estado Islámico.









