La investigación fue realizada por un equipo de especialistas procedentes de Egipto, encabezado por el doctor Mohamed Bahaa Gamaleldin, junto a los médicos Ahmed Fathy Abdelhalim Mehna, Ahmed Refaei Belidy Ali, Mohamed Gamaleldin y Taha Mohamed Amin Aly Bar, quienes actuaron según ha informado de forma independiente como peritos forenses.
Según el informe presentado, los estudios incluyeron tomografía (CT), análisis clínicos y de laboratorio, así como una autopsia completa con exámenes físicos y patológicos. Los especialistas también realizaron pruebas de sangre, orina y otras muestras biológicas para determinar con precisión las causas del fallecimiento.
Los resultados concluyen que el difunto Fortunato padecía una enfermedad cardíaca previa, evidenciada por un agrandamiento del corazón, y que sufrió un episodio cardíaco agudo que le provocó la pérdida de conciencia y una posterior caída.
A consecuencia de la caída, el cuerpo presentaba lesiones superficiales en el rostro y en el brazo izquierdo, además de una pequeña hemorragia cerebral y presencia de sangre en la nariz y la boca. No obstante, los expertos subrayaron que estas lesiones no fueron la causa principal de la muerte.
El informe también descarta signos de violencia, lucha o intervención de terceros, al no encontrarse indicios de defensa, asfixia o agresión.
Las autoridades sanitarias indicaron que todos los resultados han sido entregados a las partes interesadas, aclarando así las circunstancias del fallecimiento.









