Según el relato de su compañero y ayudante de trabajo, antes de iniciar el corte del árbol ambos procedieron a eliminar todos los posibles obstáculos que pudieran dificultar la huida hacia el escondite de seguridad, protocolo habitual en este tipo de operaciones forestales. Una vez seguros de haber cumplido con los pasos de rigor, el ayudante se desplazó al refugio a la espera de que su compañero se reuniera con él tras accionar la motosierra.
Al no escuchar el acelerón característico de la motosierra, señal que indica que el operario ha llegado a salvo al escondite, el ayudante presentió lo peor y salió en busca de Miguel Ondo. Lo encontró sin vida, atrapado bajo un árbol secundario que había sido arrastrado por la caída del árbol principal que estaba siendo talado, sin que el finado pudiera llegar al lugar de protección.
Este lamentable suceso se registró en los bosques del consejo de poblado de Mbam Efack, perteneciente al distrito de Akurenam,
Durante el levantamiento del cadáver en el lugar del accidente se personaron el juez de instrucción, el fiscal, el médico forense y los responsables de la empresa forestal Shimer, además de otras autoridades locales del distrito de Akurenam. Tras permanecer 24 horas en el depósito del hospital Inseso de Evinayong, los restos mortales de Miguel Ondo Ela Abaga fueron trasladados a su localidad natal de Acam Nsomo, donde recibió cristiana sepultura.









